Arte-factos experimentales (2)

RETAZOS PROSAICOS


Esta noche desperté con una horrible sensación y un molesto sudor frío recorriendo mi espina dorsal...

No estabas conmigo.

Aterrorizado, me arrojé sobre tu almohada y, con gran alivio, sentí que tu aroma y calor continuaban ahí, impregnados, intactos. Eso me tranquilizó. Toqué mi pecho y comprobé que seguías latiendo acompasada, que continuabas habitando la preciosa casita con vistas que te construí, así que di un cuarto de vuelta y dejé que de nuevo cayera la arena sobre mis ojos.

[...]

Acabo de regresar a la insulsa vigilia y un molesto soniquete no cesa de repiquetear en el interior de mi cerebro, ya sabéis...

“Hoy me he levantado con el pie contrario, demasiada sangre en el Telediario...”

Pese a ello, parece que cráneos, golondrinas y estigmas (guiño a quien corresponda) se han largado con viento fresco esta mañana, así que tal vez levantarse con el pie contrario no sea tan malo al fin y al cabo, más que nada porque últimamente ya no tengo claro qué pie es el contrario...

En fin, que recito el mantra (hoy toca un escueto “soy feliz”), me levanto, orino, miro el espejo de perfil por miedo a que las ojeras me retornen un vacío y, por el contrario, me sorprende la media sonrisa de ese puto cabrón. No lo entiendo, últimamente ya casi ni le veía al mirarme de perfil...

No importa, hoy hace sol, creo que mayo ha dejado de "marzear" al fin. Además, acabo de cambiar las sábanas y preparar la basura, así que me atrevo a dejarte salir y... ¡Oh! ¡Sorpresa! ¡Hoy no dueles!

Creo que finalmente ha dado fruto la tan ardua tarea de atravesarme las horas pares y también las impares durante los últimos cien días. Ayer cerré el libro, sí, y lo coloqué en un lugar preferente en mi estantería, justo en ese lugar donde mis ojos se posan casi sin pensarlo con solo alzar la mirada.

Salgo a pasear con una sonrisa, la primera auténtica en varias lunas (aunque ahora sea de día, eso de contar el tiempo en lunas tiene un no sé qué arquetípico que me cautiva). 

Camino con parsimonia hasta el "puente hacia ningún lugar", ese curioso símbolo de una ciudad antaño industrial y hoy tan dormitorio maltrecho. 

Llego a la plataforma, apoyo los codos en la barandilla, te rodeo con mis brazos, siento el olor de tu pelo, de tu cuello, de tu piel... 

¡Soy el jodido rey del mambo! ¿O era del mundo? Aisss, ahora no sé, pero salto... 

Salto...

Me zambullo aunque no sé nadar...

Pero ya no importa.
NO IMPORTA

He compartido tus noches
TUS NOCHES

Tus sueños
TUS SUEÑOS

He estado ahí
AHÍ

He saboreado la fusión
FUSIÓN

Un regalo
REGALO 

Aquí
En mí
Contigo
Con-mi-(g)yo

INMENSO

que estés aquí
permitiéndome vivir
rodeando tu alegría.

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